Diana Valentini: "Es el broche de oro a mi carrera" La nadadora riverplatense será abanderada de la Selección Argentina en los Juegos Olímpicos de Sordos que se realizarán en Turquía.

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Diana tiene una larga trayectoria en campeonatos nacionales e internacionales en natación. Entre sus galardones obtenidos se encuentra la medalla plateada en los Juegos Olímpicos de Sordos en 200 metros espalda, en el 2013. Además, las preseas plateada y de bronce en 50 y 200 metros espalda respectivamente, en el Mundial en Texas, Estados Unidos. El último logro relevante de su carrera, en el 2016, fue ingresar al hall de honor de la natación argentina tras haber hecho récord nacional en 4x50 metros combinados.

Te informaron de que ibas a ser la portadora de la bandera argentina en las próximas Sordolimpiadas. ¿Cuál fue tu reacción?
Muy feliz. Me emocioné mucho y no me lo esperaba. Me lo comunicó mi entrenadora de River y de la Selección, Marcela Belviso, y esta decisión me invadió de alegría y felicidad.

¿Te sentis nerviosa, ansiosa? ¿O la experiencia hace que puedas manejar estas sensaciones?
La experiencia de competir casi 20 años hace que pueda manejar esto. Sí estoy ansiosa, pero nerviosa no. La ansiedad me juega a favor, así que estoy tranquila.

¿Cómo te estás preparando?
Excelente. Estoy entrenándome todos los días con preparación física incluida. Ahora sumé a mi psicóloga dentro de mi equipo de trabajo. Estar bien psicológicamente es fundamental para mí. Sólo estoy esperando competir en las pruebas de 50, 100, 200 metros espalda y en esta ocasión también voy a correr los 50 metros mariposa.

¿Cuál es tu objetivo? ¿Repetir alguna performance de Bulgaria en el 2013?
Por supuesto. Ese sería un anhelo enorme. Pero me puse como objetivo primario entrar en final en las 4 carreras. Sería muy meritorio estar dentro de los primeros ocho del mundo en todas las competencias que voy a disputar en Samsun. Bajar las marcas también es mi meta y si llego a una medalla, será mucho mejor.

Tenés 34 años, con una familia realizada, hijo y marido. Hace cuatro años te costaba irte a Bulgaria porque no ibas a ver a Tomás por dos semanas. ¿Cómo lo afrontas hoy?
No se va a quedar solo porque queda con Mariano (el papá), los abuelos y muchas personas que lo acompañan día a día. Él ya está acostumbrado a que mi esposo y yo estemos viajando constantemente. Tomás me pidió que no me baje de los Juegos Olímpicos y vaya a competir. El deporte como la vida misma tiene etapas buenas y otras no tanto, y yo estaba afrontando un período de cambios. Ahora estoy bien y mi hijo me dio las fuerzas que necesitaba.

Ser abanderada de una delegación que irá a la máxima cita deportiva en tu especialidad. ¿Es el logro que faltaba para culminar tu exitosa carrera?
Si, definitivamente. Aún tengo que decidir si me retiro o no, pero sería el broche de oro a la finalización de la disciplina que elegí hace muchos años.

Por Maximiliano Matto.