Goleadora todoterreno María Carolina Birizamberri, la talentosa jugadora que se destaca tanto en el fútbol de campo como en el futsal de River.

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Integrante de la Primera División del fútbol femenino y goleadora del fútbol sala, la uruguaya Carolina Birizamberri es una pieza determinante para River en ambas actividades y una buena proyección a futuro. A continuación, una breve charla sobre sus inicios con la pelota y su presente con la banda roja.

¿Cómo empezó esta pasión que sentís por la redonda?
Todo empezó cuando era chica: desde los trece años que juego al fútbol y me encanta. Por suerte, todavía tengo para muchos años más.

¿Qué fue primero, el fútbol en cancha de once o el fútbol sala?
Empecé jugando al fútbol de once y recién este año arranqué a jugar futsal. Nunca antes lo había hecho, pero cuando se trata de un deporte que se juega con los pies, siempre me gusta.

Hay quienes dicen que el futsal es más difícil de lo que parece, ¿dónde creés que hay mayor exigencia?
Opino lo mismo. El fútbol de salón es bastante complicado y quizás mucho más cansador que el fútbol de once, porque el movimiento es constante, todo el tiempo tenés que seguir las marcas, no podés quedarte quieta: es un juego más dinámico.

¿Cuál de los dos te gusta más?
El fútbol de once es donde me siento más cómoda, los espacios son más grandes y contás con más compañeras en la cancha.

¿Tenés algún referente en tu puesto?
Siempre me gustó la jugadora brasileña Marta. La sigo mucho y gracias a Dios tuve la oportunidad de jugar frente a ella cuando estuve en la selección de mi país. Para mí es la más grande de todas.

¿Qué te proponés alcanzar con la camiseta de River?
En el torneo de once, estamos peleando arriba con Boca. Si bien nos llevan un punto, todavía tenemos chances. Yo quiero ser campeona y jugar la Libertadores con River.

El sueño de esta gran jugadora y de todas las chicas aún sigue latente. Por eso lucharán hasta el final del torneo para conseguir el tan anhelado título. El peso y la exigencia de jugar en River conlleva una gran responsabilidad. Carolina lo sabe, pero, mientras le dé el físico ella seguirá dejando todo para continuar destacándose en dos actividades.

Por Pablo Kunze