“Hay sentido de pertenencia y chicos orgullosos de jugar en River” Histórico exjugador y actual DT de la Octava, Jorge Gordillo habló a fondo sobre el trabajo que se realiza en las Inferiores del Club.

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Por: Rubén Sagarzazu


El entrenamiento es intenso: los jugadores hacen fútbol en espacios reducidos, se exigen a la hora de recuperar la pelota, juegan a uno o dos toques, presionan, ejercitan los controles, los perfiles y buscan ganar en el uno contra uno y tener precisión a la hora de definir. Así durante un largo rato. Son los chicos de la Octava División dirigidos por Jorge Gordillo.

El DT de la categoría no para de dar indicaciones, motivarlos y alentarlos. "¡Vamos, presionen todos juntos!”, “¡Bien jugado! Así se hace, a un toque”, “jueguen, jueguen” y “hay que definir bien”, se escucha. Cuando terminan, saluda uno por uno a los jugadores, felicitándolos por el sacrificio hecho en el entrenamiento.

Este involucramiento y fuego sagrado viene desde sus comienzos como jugador y perdura en el tiempo. Está intacto y así lo explica el Tapón: “Yo hice esto porque estaba enamorado de este juego. Tuve la suerte de venir a River desde chiquito y pude cumplir todos mis sueños, por eso les digo a los chicos que esto lo hagan siempre con amor y pasión. A partir de ahí está todo más claro y el camino se hace más fácil. Tienen que estar convencidos de lo que quieren, ser jugadores de fútbol y llegar a la Primera de River, y para eso tienen que comportarse siempre como profesionales, sacrificarse y dejar todo. Porque todos se van a quedar con lo que transmite su imagen”.

¿La pretemporada fue muy fuerte e intensa?
Sí, porque es la base para todo el año, ya no paramos hasta diciembre. El trabajo físico es casi todo con pelota, hoy no es como en nuestra época, que era todo correr y correr. Con esto vos podés poner en práctica cosas que suceden en los partidos. Eso te permite tener calidad en los entrenamientos y que el jugador crezca e incorpore muchas cosas que lo hagan cada vez más completo.

¿Cómo juega la Octava?
Es un equipo que tiene muy buen juego y personalidad. El año pasado les fue muy bien, porque salieron campeones de Novena División: Javier Alonso, Martín Pellegrino y Ernesto Oriolo hicieron un trabajo magnífico. Este año deberán agregar algunas cosas a su juego, sumar velocidad y acostumbrarse al roce físico que tiene la categoría. Y fundamentalmente que aprendan a tomar decisiones durante los partidos, más allá de las cosas que uno pueda corregirles. Sería lindo que puedan ganar otra vez el campeonato, pero el objetivo final sigue siendo formar jugadores lo más completos que sea posible para que, cuando sea el momento, lleguen a Primera División, y que también se formen como seres humanos. Para nosotros el mayor orgullo es poder dar a Gallardo jugadores que se consoliden en el primer equipo.

¿Cuáles son las cosas qué tienen que ir incorporando los jugadores?
Hay que agregarle conocimientos porque van creciendo en todo sentido: en lo físico, futbolístico y mental. Lo físico es fundamental porque van desarrollándose y se producen cambios dispares entre los jugadores. Me acuerdo el caso de Erik Lamela, que era chiquito y pegó un estirón bárbaro. Parecía que tenía los movimientos físicos y técnicos descoordinados, hasta que se adaptó a su físico y hoy vemos el jugador que es. Lo importante es que los chicos se adapten a esos cambios y puedan seguir incorporando conceptos para mejorar individualmente.

¿Lo mental también juega un papel fundamental?
Sí, porque si los movimientos son coordinados podés responder a lo que ordena la mente y sacar una diferencia en cuanto al juego. Lo técnico ya lo tienen y, cuando se fortalecen en lo físico, sacan ventaja en el uno contra uno y pueden superar al rival en velocidad. Lo mental lo trabajamos con los psicólogos, pero todo va de la mano. Yo era de físico chiquito y cuando empecé en Novena División no jugué ni un partido, porque me superaban en lo físico. Trataba de hacer lo mismo que en infantiles, pero perdía cuando trababa y chocaba. Tuve que esperar todo un año para poder jugar, hasta que me adapté a esos cambios. Eso se supera aprendiendo algo nuevo todos los días y confiando en tus cualidades. Ahí te hacés fuerte mentalmente. Nosotros les pedimos que no pierdan la alegría y la parte lúdica, qué esto es un juego, y así las cosas se aprenden mucho mejor.

¿La premisa es aplicar la idea de juego de Gallardo?
Es la idea de Gallardo la que tenemos que seguir. Nosotros tomamos ejemplos de la Primera División: qué le pide al jugador, cómo maneja el grupo y el vestuario. Gallardo lo que nos dice es que primero jueguen y después le agreguemos lo que pide como la intensidad en el juego, la presión alta y ser ofensivos todo el tiempo.

¿Cómo es el ida y vuelta con Gallardo?
Muy bueno. Todas las veces que hablamos, nos dijo que siguiéramos trabajando así y que no le quitemos la libertad de jugar a los chicos. Gallardo sabe todo sobre nuestra división, no creo haber visto un técnico que sepa tanto de todas las categorías, aún con todo el tiempo y trabajo que implica ser el técnico de la Primera División. River te demanda que le dediques las 24 horas y pongas el cuerpo y el alma para trabajar.

¿Tenés alguna anécdota que te haya marcado?
Sí, un día me encuentro con Biscay, con River en plena definición de la Copa Libertadores, y me dice: “Qué lindo gol que hicieron el otro día”. Eso habla muy bien de todos lo que componen el cuerpo técnico, porque, jugando cosas tan importantes, se preocupan por saber cómo marcha el proyecto de Divisiones Inferiores.,

¿Con qué otras cosas mejorás a los jugadores?
Hoy es muy importante mostrarles videos, porque todo es más visual que auditivo. Tenemos a los videoanalistas que, con el trabajo que hacen, nos permiten mostrarles cosas puntuales para corregir y que mejoren. Todo es en base a situaciones colectivas más que individuales. Con todo esto achicás el margen de error y también sirve porque los tiempos se acortan: hoy los chicos de 16 o 17 años ya están en Reserva.

¿También es importante saber cómo se comportan en lo externo?
Es fundamental la contención familiar que tengan los que viven acá y que no los movilice tanto a los que vienen del interior del país. Ellos sufren el desarraigo de tener lejos a la familia. Para eso hay un gran trabajo de contención y protección de nuestros psicólogos. Esto es para que lo tomen con calma y humildad. El principal tema es que a muchos los convierten en los salvadores de la familia y no están preparados psicológicamente para vivir este tipo de situaciones. Hay que evitar que se la crean y que estas cuestiones no los distraigan o asusten.

¿Es bueno que ellos se pongan en la parte del técnico y vos en la del jugador?
Está bueno que lo podamos hablar y está bueno que nosotros sepamos cómo piensan ellos acerca del fútbol. El jugador tiene que hablar de fútbol: yo les pregunto si vieron tal partido y les marco una jugada puntual y ellos me dan su opinión. Hoy podés ver todo, la tecnología te permite saber sobre todos los equipos y jugadores del mundo.

¿Les ponés cómo ejemplo todo lo qué hace la Primera?
Totalmente. No es fácil ser protagonistas durante seis años y ganar tantos títulos. No es casualidad, acá hay una causalidad. El trabajo es lo fundamental, hay una línea de coherencia desde Gallardo hasta el último integrante de su cuerpo técnico. Estos tipos no se distraen nunca.

¿Para ustedes sigue siendo fundamental que los chicos lleguen a Primera y no ganar campeonatos de Inferiores?
Es una caricia para todos los que trabajamos en River que veamos en Primera a jugadores formados en las Inferiores y dando vueltas olímpicas. Es fruto del trabajo hecho. Lo más significativo es que se recuperó el sentido de pertenencia, los chicos están orgullosos de jugar en River.

¿Te preguntan quién sos y saben lo que conseguiste en este Club?
Algunos me preguntan por lo que les dicen el padre, el abuelo o algún conocido. Yo cada vez que puedo les digo quiénes son el Pato Fillol, Pedro González, Montenegro, Hernán Díaz, para que sepan con quién hablan y tratan. Que sepan que toda esa gente hizo grande a la historia de River. Yo veo al Pato y pienso: “Este tipo es el que me hizo salir a festejar en el 78” y me emociono.